1 octubre, 2024

Orobanche cumana: todo lo que hay que saber sobre la nueva maleza que amenaza al girasol argentino

La Orobanche cumana, vulgarmente llamada Jopo, es una maleza invasiva que parasita las raíces del girasol, afectando su crecimiento y desarrollo. Si bien no existen casos puntuales en la Argentina, hay preocupación por un posible brote. Cabe recordar que, si bien no es originaria de Sudamérica, en agosto pasado, tras una detección en Bolivia, el Senasa inició acciones de monitoreo para prevenir el ingreso al país de esta maleza que representa un riesgo para la producción local. El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) está poniendo todos sus esfuerzos en difundir el riesgo que significa la posible llegada a Argentina de una planta que parasita las raíces del girasol en forma de pequeño tubérculo, lo que afecta su crecimiento, rendimiento y supervivencia. Se trata de una especie originaria de Eurasia y luego detectada en el oeste europeo, el norte de África y China central, denominada Orobanche cumana y que coloquialmente es conocida como “Jopo” o “Broomrape”. Una vez que emerge a la superficie lo hace sin hojas ni clorofila, pero con flores y gran cantidad de semillas de alta capacidad reproductiva. Por ese motivo, según INTA, es clave conocer en detalle el problema, para evitar que llegue a la Argentina en las futuras campañas. “Es una parásita de altísima capacidad invasiva y reproductiva con gran impacto en los rendimientos del cultivo de girasol”, dice Fernando Giménez, coordinador del Programa de Cereales y Oleaginosas del INTA, quien advirtió por esta maleza que ya preocupa a la zona agrícola de Santa Cruz de la Sierra, la principal zona productiva de Bolivia. OROBANCHE CUMANA: UNA MALEZA DIFÍCIL DE MANEJAR Uno de los grandes problemas que presenta esta maleza es que la semilla del jopo puede sobrevivir hasta 20 años en el suelo. Por eso, una vez que invade una parcela, condiciona la rotación de cultivos por más de una década, hasta que se logre su control. De allí es que radica la importancia de evitar su dispersión. “Las semillas del jopo son minúsculas, impalpables y pueden ser trasladadas de un campo a otro adheridas a la semilla o grano de girasol, maquinarias, agua de riego, animales, calzado y por el viento”, expresó Sebastián Zuil, especialista en girasol del INTA Rafaela. En este sentido, consideró “crucial” agudizar las medidas preventivas, vigilar los cultivos y actuar tempranamente a fin de evitar que llegue al país. LAS RECOMENDACIONES CONTRA LA OROBANCHE CUMANA Entre las principales recomendaciones, Miguel Cantamuto, ex director del INTA Hilario Ascasubi del INTA y profesor de la UNS, destacó “estar atentos a cualquier cambio en el color, tamaño o salud de las plantas de girasol, ya que la presencia de Orobanche puede afectar su crecimiento y apariencia”. Además, señalo la importancia de buscar signos visibles de infestación, como la presencia de brotes emergentes de la planta parásita en la base de los tallos de girasol. Según detalló Giménez, es clave prestar atención a cualquier decoloración, hinchazón o deformidad en las raíces, ya que estos pueden ser indicadores de la presencia de la planta parásita. En cuanto a la inspección de las raíces, aconsejó seleccionar aleatoriamente algunas plantas de girasol para inspeccionar las raíces en busca de signos de parasitismo. Si se observan plantas afectadas en su crecimiento corte cuidadosamente las raíces afectadas y examine si hay nódulos o estructuras parasitarias de presunto Orobanche cumana, adheridas a ellas”, detalló Giménez. En caso de detectar nódulos o sospechas de Orobanche spp., informaron que se deberá completar el formulario provisto por SENASA e informar a los profesionales de INTA, quienes tomarán las medidas necesarias para confirmar su presencia. Orobanche cumana: todo lo que hay que saber sobre la nueva maleza que amenaza al girasol argentino | Infocampo

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Sistema Chacras Aapresid: 15 años jugando de local

Una sinergia entre el saber práctico y el conocimiento científico para obtener soluciones rápidas y sustentables. Sistema Chacras es el Programa de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid), que desde hace 15 años reúne a científicos, productores y empresas para buscar soluciones a desafíos locales. El fundador y hoy Director Académico del Programa, Rodolfo Gil, resume su razón de ser en pocas palabras: “la sustentabilidad se construye de manera colectiva”. La idea fundacional: innovación colaborativa En 1983, la Siembra Directa (SD) apenas empezaba a practicarse en Argentina. En aquel entonces, Rodolfo Gil, lideraba sus primeros ensayos con esta nueva tecnología, como extensionista en la Estación Experimental Agropecuaria (EEA) de INTA en Manfredi. Luego de un posgrado en Ciencias del Suelo en la UBA, regresó a Córdoba como jefe de la Agencia de EEA Río Tercero. Ahí unió sus dos pasiones: la conservación del suelo y la docencia. Para aquel entonces, en la zona había serios problemas de degradación de suelos y erosión que empezaban a afectar la capacidad de capturar y usar el agua de lluvia, y por tanto, la productividad de esos suelos. Tal es así, que era clave ayudar a los productores a desarrollar estrategias que permitieran recuperar el suelo y mejorar la gestión del agua, aunque Rodolfo estaba convencido de una cosa: “Las respuestas tenían que salir de los productores, que tenían que ser protagonistas de su propio desarrollo”. Así, creó un primer proyecto participativo de “conservación de suelos y aguas”, que luego dio pie a nuevas experiencias, en otras zonas y abordando otras problemáticas locales. Se trataba de “Unidades de desarrollo agrícola”, flexibles y descentralizadas, donde técnicos especializados y productores trabajaban codo a codo para encontrar soluciones a los problemas locales. En 2007, Rodolfo se cruzó con un grupo de productores de Aapresid que buscaban generar nuevo conocimiento para cultivar soja, maíz y trigo bajo SD en Chaco, una región sin historia agrícola. Entre ellos estaba el referente Rogelio Fogante. Juntos, establecieron una unidad de desarrollo en la zona. “Rogelio entendía como yo la importancia del rol central del productor con su necesidad. El ensayo no sería del investigador, sino del que tiene el problema, facilitando la generación de conocimiento práctico”, explica Rodolfo. Esta colaboración sembró las semillas del futuro Sistema Chacras y sería el camino para apartarse de los “promedios” y de las “recetas generalizadas”, para empezar a pensar en estrategias de manejo ajustadas a cada ambiente y sistema de producción. En 2008, decidieron “institucionalizar” la idea y se formalizó la alianza entre Aapresid y el INTA, dando origen al Programa Sistema Chacras. Las Chacras pioneras Surgida en 2009, uno de los primeros casos de éxito fue la Chacra Pergamino-Colón. Esta unidad buscaba cerrar brechas productivas con estrategias de intensificación (más cultivos/año) y diversificación de rotaciones. Este grupo de productores, asociados con especialistas de la UNQ, la UNRC e INTA, demostraron que era posible mejorar los rendimientos y la eficiencia en el uso de recursos, impactando positivamente en la salud del suelo y el ecosistema. “Hacernos cargo del proyecto, inclusive desde lo económico, era de alguna manera buscar las respuestas que no estábamos recibiendo del sector privado ni de organismos del Estado, que si bien tenían trabajos en esa línea, estaban fuera de la zona”, explicó César Belloso, miembro de la Chacra. En 2012 surgió otra pionera: la Chacra Bandera. Comenzó con ensayos para el control de malezas, pero rápidamente fue evolucionando hacia un enfoque más integral, generando información de valor para la zona en temas como biología de malezas, uso de residuales y cultivos de servicios. Este conocimiento generado, se pone a disposición en cada taller de intercambio, ensayo y recorrida, capacitando también a técnicos locales. “Estos profesionales capacitados en la Chacra hoy trabajan en la zona, mejorando el panorama técnico local”, comenta Pablo López Anido, miembro de la Chacra. Sistema Chacras: ¿cómo funciona hoy? Una Chacra comienza cuando un grupo de productores plantea una necesidad común. “Guiados por un Responsable técnico de desarrollo (RTD), se generan talleres para priorizar objetivos y líneas de trabajo que los productores abordarán sobre el terreno junto a técnicos y empresas, a lo largo de 3 años y liderados por una Coordinación Técnica Zonal y un equipo de expertos”, señaló Andres Madias, actual Gte del Programa. Cuando se alcanzan los objetivos propuestos, la Chacra finaliza o inicia un nuevo ciclo, si se decide avanzar sobre nuevos interrogantes. El RTD es el responsable de coordinar el día a día de la Chacra y sus líneas de trabajo, tomando la temática a estudiar como eje de su tesis de posgrado. De esta manera, otro de los fuertes del Programa es la formación de recursos humanos. “El paso por Chacras es una “residencia agronómica” que nos prepara para entender cómo construir sistemas de producción sustentables para diferentes regiones agroecológicas.” Leandro Ventroni – ex gerente de Sistema Chacras. Por su parte, el especialista juega el doble rol de investigador y extensionista. Cristian Alvarez (INTA), experto de la Chacra América, explica que “el científico de una Chacra trata de responder a cuestiones que ve el productor, y la investigación se transforma en una herramienta más sensible”. El Sistema Chacras desarrolló más de 20 Chacras desde Catamarca hasta la Patagonia, de las cuales 11 siguen activas hoy en día. El programa cubre unas 400,000 hectáreas y reúne a más de 150 productores y asesores, en una sólida red institucional de la mano de INTA y más de 10 Universidades, el Ministerio de Agricultura de la provincia de Córdoba y más de 60 empresas del sector. El legado de Sistema Chacras no se mide en hectáreas cultivadas o en rendimientos mejorados, sino en la transformación cultural que ha promovido. Los productores ya no esperan que lleguen las respuestas, ellos mismos salen a buscarlas formando sus propias áreas de investigación y desarrollo. Este protagonismo horizontal y la metodología de «aprender produciendo» han demostrado ser claves para la adopción de soluciones sustentables, materializando la visión de los pioneros. POR AAPRESID Sistema Chacras Aapresid:

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