Mediante el riego, la provincia patagónica quiere potenciar la agricultura en las zonas de Valle Medio y Valle Inferior, además del ya consolidado Alto Valle. El potencial forrajero de una zona que se beneficia además con Vaca Muerta.

“Somos una provincia que puede tener 1.000 milímetros en zonas cercanas a la Cordillera. Pero en la otra punta hay lugares en los que con suerte conseguimos que lluevan 150”, dicen quienes conocen en profundidad la extensión de Río Negro.
En pleno desarrollo de La Rural, meca de la producción ganadera en la Argentina, las nuevas vertientes de alimentación para animales y zonas que se incorporan a este ciclo también buscan comunicar su “disponibilidad”.

“Somos una provincia que puede tener 1.000 milímetros en zonas cercanas a la Cordillera. Pero en la otra punta hay lugares en los que con suerte conseguimos que lluevan 150”, dicen quienes conocen en profundidad la extensión de Río Negro.
En pleno desarrollo de La Rural, meca de la producción ganadera en la Argentina, las nuevas vertientes de alimentación para animales y zonas que se incorporan a este ciclo también buscan comunicar su “disponibilidad”.
“Buscamos incorporar más productores a la región”, explicó el secretario de Agricultura rionegrino. Lucio Reinoso en una charla con Infocampo en el stand que la provincia presentó en La Rural.
Para ello desde la gobernación tienen un plan: en dirección hacia el mar, ganar más hectáreas para la producción agrícola, muchas veces insumo vital para la ganadería de zonas como La Pampa o Buenos Aires, o la propia Patagonia.
Pero no es el único de los motivos: también, la proximidad con la pujanza y la expansión del gas en Vaca Muerta también pesa. Y la sofisticación de producciones ya existentes a lo largo del valle le daría una escala productiva a un buen número de productores, ampliando la economía local.
MÁS VALLES PRODUCTIVOS, MEDIANTE EL RIEGO
¿Cómo llegar al objetivo? Mediante una sistematización del riego en zonas del Valle Medio y el Valle Inferior del río Negro, el mismo que le da sustento al poderoso Alto Valle y brinda el agua necesaria para la producción de peras y manzanas, otro ícono de la región.